Matemática simple.

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He leído en varios medios, declaraciones gobiernistas que vaticinan un triunfo “arrasador” e “histórico” de Correa en la aproximas elecciones de Febrero de 2013, a esto se suma el miedo que sienten algunos a contradecir las cadenas oficialistas en medios de comunicación, lo cual contribuye a generar la falsa percepción de que “a Correa no le gana nadie”, “corroborado” por quienes presentan encuestas arregladas para intentar fortalecer la “estrategia”, cómo el encuestador del gobierno Santiago Pérez, de esas encuestas podría decir -que creo mas en la virginidad de mi abuela-. Toda recalco: el fin es generar falsa percepción. Misma que tiene una fácil y lógica contradicción que la desenmascara: recordemos que en las últimas elecciones Correa ganó la presidencia en primera vuelta tan solo con el 1,9%, y esto lo pudo lograr solo gracias a que el CNE amañó el reglamento electoral eliminando del conteo de votos validos a los nulos y los blancos ejercidos. Provocando que de esta manera todos los ponderados suban en cantidad de votos. Aún así y con trampa, Correa logró ganar en primera vuelta solo con el 1,9%, seguido de Lucio Gutiérrez con aproximadamente el 30%. Pero aquella vez Corre contaba con un robusto movimiento político conformado y apoyado por varios frentes que propiciaron su triunfo. Hoy se ha enemistado con todos ellos. La lista es larga, aquí unos cuantos: Alberto Acosta y las izquierdas, los maestros, estudiantes, MPD, indígenas y hasta Gustavo Larrea y su grupo. Por otro lado también se separaron del gobierno: Maria Paula Romo, Betty Amores y Norman Wray de Ruptura de los 25. Es obvio que todos estos merman mucho más que el 1,9% a Correa. Eso sin contar con la desilusión y rechazo de la sociedad a tantos escándalos de corrupción del gobierno. Por otro lado los nuevos candidatos presidenciales Lasso y Rodas, como es lógico también atraerán votos de todas las tendencias. A esto se suma de forma contundente el rechazo de la sociedad a la prepotencia, el abuso, el descaro, la persecución, el miedo generado, los malos aliados internacionales, la inseguridad, el imperante crimen, la falta de justicia, y la falta de inversión y empleo. Quienes entienden de estos temas son un voto duro en contra de Correa. Con estos, son suficientes ítems para hacernos una pregunta simple, cuya respuesta es simple: ¿será que después de todo esto Correa habrá perdido el 1,9% que le permitió ganar en primera vuelta en las últimas elecciones? Pensar que podría ser lo contrario es un absurdo improbable. Ah. Lo olvidaba, como si fuera poco. Con el binomio escogido por Correa -Jorge Glas- pareciera que el dictador no está interesado en que su dupla le beneficie con votos. Mas bien, todo lo contrario, sus mismas bases lo han rechazado y abucheado, pues no podía haber escogido peor candidato desde el punto de vista político. Entre ratos pareciera que Correa trabajara para la oposición. Lo cierto es que esta designación del vice presidenciable deja entre ver lo compacto que se ha vuelto el círculo del poder en torno al dictador, no pudiendo ver más opciones ni elegir más allá de la rosca.  Sin embargo el régimen intenta posicionar la percepción de un nuevo triunfo en primera vuelta, toda vez que cuenta con un CNE secuestrado. Debemos entonces, estar atentos a un intento de fraude que se quiera camuflar y justificar con la falsa percepción -esa podría ser la estrategia-. Otras aristas tiene también esta nueva contienda electoral, el margen que debe haber entre quien obtenga mayor votación y el segundo lugar debe ser menor al 10%. Mientras que por otro lado se ha dado facultad de votar a partir de los 16 años –en las elecciones pasadas fue hasta los 17- esto en medio de sendas cadenas transmitidas en televisión en contra de opositores y a favor del gobierno con mensajes alusivos a la responsabilidad que tienen los jóvenes al votar. Es así que cada vez, Correa ajusta la camisa electoral a su medida: ha hecho votar a teenegers, a los presos, a los policías y militares, a todos cuantos creyó necesitar en su momento -motivándolos con el nuevo derecho adquirido, que les permitiría ser considerados a la hora de elegir autoridades- buena estrategia. Esto, sin contar cuantos votos obtuvo del campamento del abatido alias “raúl reyes” en donde se encontró toda la implementación para emitir cédulas ecuatorianas a los terroristas. Es así que, Correa no ha hecho sufragar a los muertos solo porque están muertos, y porque dentro de sus ofertas de campaña no ha encontrado como ofrecerles “pasar a mejor vida”. Lo que si puede hacer Correa, es intentar hacer creer al colectivo social que él será nuevamente presidente. Entonces, debemos estar alerta, y tener bien en claro que, ese 1,9% con el que correa ganó en primera vuelta, ya lo perdió hace ratón miguelito. No queda duda de ello. Es matemática simple.

Desde la prisión:

Fernando Balda.

 

A la verdad no se la puede encarcelar.

 

Nota: Este artículo fue escrito con papel y pluma por Fernando Balda y entregado a su equipo de trabajo para su publicación en la web.

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