Dictadores y atrocidades.

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“Él cogió mi mano y me forzó a sentarme a su lado en la cama“, contó Soraya de 15 años, a quien acababan de llevar a la fuerza a la habitación de un hombre desnudo, añadiendo que no se atrevió a encararlo. “Él dijo: “no tengas miedo. Yo soy tu papá. No es así que vosotros me llaman? Pero también seré tu hermano y amante, porque tú te quedarás aquí y vivirás conmigo para siempre” así comenzó el calvario en la vida de una joven quien fue sometida a ser esclava sexual como parte del “harén” del dictador libio Maumar Gadafi, revelado por la periodista francesa Annick Cojean. Gadafi no tenía límites en su perversión, violaba niños y niñas a quienes primero les hacía practicar pruebas de VIH para no contagiarse, mas de una vez ordenó raptar a las esposas de sus ministros y parientes, de las cuales se obsesionaba solo viendo el vídeo del matrimonio que acababa de acontecer, mantenía una red que le traía mujeres de cualquier parte del mundo para someterlas a sus abusos, practicaba la homosexualidad, aunque su escolta estaba conformada por cuatrocientas mujeres llamadas “amazonas” a quienes se les hacía jurar dar la vida por el dictador si fuera necesario, pero a su vez tenían que aceptar ser elegidas en cualquier momento para compartir cama con él. Excéntrico, de trajes bordados con hilos de oro y gafas Armani, este ser de rostro cruel, fue responsable en 1988 del el atentado con bomba a un avión de Pan American World Airways donde murieron 270 personas de 21 nacionalidades. Su escalada de violencia y perversión de cuatro décadas la ejerció mediante la proclamación de ideologías socialistas y políticas izquierdistas anticolonialistas y antioccidentales, ”le fue tan bien” que surcó desde África hasta Venezuela donde Hugo Chávez lo condecoró con la medalla orden de Bolívar y le entregó una réplica de la espada del Libertador al son de proclamar: “Gadafi tu eres para el pueblo libio lo que Bolívar es para el pueblo latinoamericano” tal comparación pudo haber hecho estremecer los huesos del libertador en su tumba. Pero a nadie le importó, mas bien, en Ecuador, “linterna verde” no se quiso quedar atrás y mejor que invitar a Gadafi a Ecuador, decidió visitarlo en Libia, donde no quiso constatar que se encontraba en el “reino” de un sicópata, sino que más bien, dijo que Gadafi es “una de las figuras más maltratadas”, porque “lo ponen como esos locos criminales, sedientos de sangre”. Es que seguramente el dictador ecuatoriano en lugar de encontrar diferencias encontró coincidencias con Gadafi: “que linda camisa, mira las mías también son bordadas” “yo también tengo un séquito inmenso, pero los depravados, amanerados, que no reconocen a sus hijos y andan violando y embarazando a menores de edad son ellos, no yo” “sobre eso de violar a niños a penas le hemos dado el indulto a Floresmilo” “yo también quiero quedarme en el poder por décadas” “yo no ando secuestrando a mujeres de otras partes del mundo pero si mando a secuestrar a mis opositores exiliados para traerlos de vuelta y encarcelarlos” “yo también tengo mi avión privado pero sin jacuzzi porque es que estos de la oposición se andan fijando en cada cosa” “como mi mentor ya te entregó la espada de Bolívar ya no tengo que obsequiarte, te diera la lanza de Atahualpa pero es que esos indígenas que me llaman estúpido son solo el 2% y no representan a nadie” “a mí también me adoran y así como a tí, también me hicieron una protesta el 30-S” “pero sabes que, mejor hablemos de socialismo, que al resto cada cual le ponemos nuestro estilo” “por cierto, ¿donde compraste esas gafas?”…. es así que “linterna” regresó a Ecuador, sin haber notado nada más que Gadafi era un excéntrico, a diferencia de toda la nación libia que se levantó contra tanta perversidad y terminó con violentos actos protagonizados por un pueblo que victimaba a su verdugo también de forma cruel, ojo por ojo, el sodomita fue sodomizado, el torturador fue torturado, el asesino fue asesinado, pero para “linterna verde” hasta hoy, bueno es hacerse de la vista gorda.

No condenar los crímenes de lesa humanidad de un régimen tirano habla mucho de los principios de los gobernantes de varios países del mundo cuya omisión también es condenable, en lo que directamente nos concierne, reflexionemos: como confiar que se atrape y condene a los violadores de menores, a los secuestradores, a quienes matan la inocencia de indefensas criaturas en nuestro país, absurdo caer en la acefalia de aceptar el descaro de quien gobierna al auto proclamarse “demócrata” cuando va y se besa en Libia con un monstruo.

Desde la prisión:

Fernando Balda

Si ves, que a la verdad no se la puede encarcelar.

Nota: Este artículo fue escrito con papel y pluma por Fernando Balda y entregado a su equipo de trabajo para su publicación en la web.

 

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