Respuesta aclaratoria a la Periodista María Sol Borja:

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Respuesta aclaratoria a la Periodista María Sol Borja:

Respetada Srta. María Sol, en su artículo publicado el 25 de julio de 2018 en la página web de The New York Times Es, titulado: “Rafael Correa es víctima del sistema judicial que creó”, se hace una conjetura equivocada la cual aclaro a continuación.

Me refiero específicamente a lo afirmado en los siguientes párrafos:

…“Mientras siga abierta la investigación, la jueza Daniela Camacho ordenó al exmandatario que se presentara ante la Corte Nacional de Justicia cada quince días, pero Correa vive desde hace un año en Bélgica y el 2 de julio se presentó, más bien, en el consulado ecuatoriano en ese país. Camacho consideró el acto como un incumplimiento y ordenó su prisión preventiva y la emisión de una alerta roja en su contra a la Interpol.”…

… “A un año de haber dejado el poder, Rafael Correa habla de persecución política y, aunque aún no hay elementos suficientes para darle la razón, sí hay dudas sobre la aplicación del debido proceso: es innecesario que esté en prisión preventiva por una falla”…

…”Se trata de un flaco consuelo: intentar encarcelar a Correa a través de vicios legales del pasado no arregla un sistema que necesita reformarse”…

  • En la audiencia de vinculación realizada el 18 de junio de 2018, el Fiscal General Paúl Pérez Reina nunca pidió prisión para el expresidente Rafael Correa -aunque yo, la víctima, no estuve de acuerdo, acepté la posición de Fiscalía-. Lo que solicitó fue que se presente en el Consulado de Ecuador en Bruselas o en Ecuador (es decir a pocas cuadras de donde vive actualmente el exmandatario o en su país natal) y que se le coloque un dispositivo electrónico de vigilancia. (conocido como grillete).
  • Ante la petición de Fiscalía el Abogado de Correa, Caupolicán Ochoa manifestó: -Lo relato en contexto ya que no puedo precisar sus palabras exactas- a) Que Rafael Correa no podía presentarse en el Consulado cada 15 días ya que es una persona muy ocupada y que tiene una agenda internacional como pocos seres humanos la tienen. Es así que, mostró cartas de invitación para dictar conferencias que según él lo tenían comprometido para viajar a Argentina, Rusia, Alemania, Venezuela etc. además dijo que no podía faltar a esos compromisos porque por ellos le pagaban, y para demostrarlo, enseñó una factura con la que según él demostró que Rafael Correa cobra $40.000,00 (CUARENTA MIL DOLARES AMERICANOS) por cada conferencia. Dijo también que ese tipo de agenda solo la pueden tener excelsos personajes como Correa. Aunque no fue materia de deliberación, para que se ambienten a lo sucedido ese día, les describo que, esto realmente a la audiencia le pareció odioso. Además, dijo que, cómo va a ser posible que a un hombre que ha hecho tanto por el Ecuador se le intente humillar de esa manera, exigiéndole se presente cada 15 días ante una autoridad, y que para colmo se le imponga usar un grillete. Y como si eso fuera poco, la mandó a la Jueza a volver a estudiar leyes, le endilgó que ella desconocía del derecho, y que en ninguna parte de la ley dice que un Juez tiene la autoridad de ordenar que un ciudadano se presente ante un cuerpo consular. Esa fue la defensa que Caupolicán Ochoa hizo a Correa ese día.
  • Ante esto, la Jueza Daniela Camacho ordenó un receso, y dijo volver en media hora para dar su resolución. A su regreso, entró con la Ley Orgánica de Servicio Exterior en la mano, leyó el Artículo 4, inciso 11 que dice de las competencias de la Cancillería y delegaciones diplomáticas: “el trámite de actuaciones judiciales que deban practicarse en el exterior”, también leyó el Artículo 522 del Código Integral Penal, inciso 2 que hace referencia a las medidas que puede dictar la Jueza: “Obligación de presentarse periódicamente ante la o el juzgador que conoce el proceso o ante la autoridad o institución que designe… La o el juzgador, en los casos de los numerales 1, 2, y 3 de este artículo, podrá ordenar, además, el uso de un dispositivo de vigilancia electrónica”. Y, aunque en ese momento podía dictar su resolución, le dio la oportunidad a la defensa de Correa que vuelva a alegar, (lo cual es inusual) pero demostró abundancia en la intención de permitirle legítima defensa, sin embargo Caupolicán Ochoa mantuvo su posición de que su defendido no aceptaba se le disponga presentarse ante una autoridad como lo debía hacer cualquier ciudadano al que un juez se lo imponga.
  • Entonces, ante esta posición tan insistente de Caupolicán Ochoa, y toda vez que había demostrado que su defendido tiene gran capacidad de movilidad por todo el planeta tierra, y que además recursos económicos no le faltan, sino, más bien le abundan. La jueza Camacho dispuso entonces, que se presente en Ecuador en la Corte Nacional. En otras palabras, lo que hizo la justicia ecuatoriana fue que, ya que el ciudadano Rafael Correa se jacta de tener una gran capacidad de movilización por el mundo, y que además en cada país que dicta conferencias le pagan cuarenta mil dólares: dese pasando por favor 5 minutitos por su país Ecuador para dar firmando asistencia.
  • Cuando la jueza Camacho dictó su resolución, Caupolicán Ochoa se puso pálido, sudaba frío, creo, vio pasar toda su vida por su mente, se acababa de dar cuenta el error que había cometido; Por negarse de forma tan osada y desafiante a que Correa se presente en Bruselas, la jueza había optado la única otra medida jurídica y acorde a la causa por la cual se lo está procesando, y esto: tomando en cuenta que Pablo Romero Quezada ex Secretario Nacional de Inteligencia también vinculado al caso de secuestro en escala menor que Correa ya tiene boleta de aprehensión de INTERPOL y fue detenido en España, y se encuentra al momento cumpliendo una medida sustitutiva dictada por la autoridad española de presentarse TODOS LOS DÍAS ante esa autoridad.
  • Entonces, a los pocos minutos, cuando la jueza terminó de leer su dictamen, en ese momento que, me imagino debió haber sido para Caupolicán Ochoa como terminar de recuperarse de un ataque epiléptico, el Abogado Caupolicán pidió a la jueza la palabra, una vez concedida, dijo lo impensable, lo irónico, lo impresentable. Y lo que digo no es para denigrar al Abogado de Correa, pero debo describirlo, y es que, realmente suplicando, le pidió a la jueza volver a la medida que había dictado inicialmente: la de presentarse en Bruselas-Bélgica, solo le faltó pedirlo de rodillas. La jueza puso en su rostro algo así como: ¿Qué es que se cree que es esto? ¿un juego? y le dijo que la medida ya estaba tomada y que no había vuelta atrás. Yo en mi mente me imaginé algo así como la jueza Apolo de caso cerrado diciendo: He dicho!!
  • Luego cuando llegó el día 2 de julio en que le tocó a Rafael Correa presentarse en la Corte en Quito, este no se presentó, lo que hizo fue, lo que le dio la gana: se presentó en el Consulado en Bélgica, lo cual no era la orden que había dado la autoridad.
  • Al no haber cumplido con la disposición de autoridad competente, tal como corresponde se realizó la audiencia de sustitución de medidas, donde se verificó que no se había presentado en Quito, y tal como lo establece el Art. 542 “Incumplimiento de las medidas.- si la persona procesada incumple la medida cautelar no privativa de libertad, la o el fiscal solicitará a la o al juzgador una medida cautelar privativa de libertad. En el caso de mujeres embarazadas, cumplirán la medida privativa de libertad, en secciones separadas, en los centros de privación de libertad.” es decir, no cabe otra medida, tomando en cuenta que Rafael Correa no es mujer y tampoco está embarazado. Entonces se dictó la prisión preventiva y al constatarse que Correa no se encuentra en territorio ecuatoriano, como es legal y procedente, se solicitó a INTERPOL su ubicación y captura.
  • Lo increíble de todo esto, es que, en esta audiencia, el Abogado de Correa dijo que, Correa se había presentado en el Consulado en Bélgica tal como en su momento lo solicitó el Fiscal General en la audiencia de vinculación (lo cual en su momento él rechazó a gritos) y que por eso no había incumplido la medida. Es decir, ahora sí, cuando Caupolicán Ochoa recién empieza a hacer conciencia de que en este proceso no se pueden decidir resoluciones con una llamada o con un pendrive al estilo “chucky seven”, recula, promete, y acepta someterse a un debido proceso. Que pena que lo haga tan tarde. Rafael Correa está enfrentando las consecuencias de sus propios actos tanto por el cometimiento de sus delitos como de incumplir las medidas dictadas por un Juez competente, que es parte de un sistema judicial de autoridades a las que debemos someternos todos los ciudadanos sin excepción.
  • Ahora Caupolicán Ochoa intenta recusar a la Jueza, en una clara muestra de deslealtad procesal, y desapego a la ética. Y hasta ha tenido el cinismo de decir que no se lo dejó tener acceso al expediente y que para ello la Jueza Camacho lo desalojó de la Corte con la fuerza pública. Sepan que, la verdad es que Ochoa pidió un pase para ir a archivo y sacar copias, pero abusó de la confianza y de puntillas se fue a otro piso al que no había sido autorizado, allí intentó tener acceso a miembros de la Corte y a la misma Jueza, eso fue lo que ocurrió, y por ello en estricto derecho la autoridad ordenó su desalojo. Seguramente Caupolicán olvidó que en estas épocas ya es muy difícil que sus ofertas encuentren oídos en los pasillos de la Función Judicial. No se podía esperar menos de alguien que es el Abogado de Rafael Correa, que sirvió para tanto atropello que en su momento de totalitarismo ordenó el dictador.

Todo lo que he narrado aquí, fue presenciado por los Abogados de las partes, Jueza, Fiscal General, asistentes de los juristas y periodistas de todos los medios de comunicación. Que pueden corroborar lo que digo, porque es verdad, y que además quedó sentado en actas palabra por palabra.

Por lo anterior, sugiero que, antes de escribir un artículo hay que indagar y no solo recibir criterio de terceros que tampoco estuvieron presente en el lugar donde se desarrollaron los hechos, podríamos caer en hacerle un flaco favor a quien está siendo procesado por ser el autor intelectual de un grave y atroz crimen, que de seguro, es solo el primero de muchos en salir a la luz.

Con respecto a cuando Usted dice: “Enmendar la democracia implica respetar el debido proceso, incluso para los políticos que fueron nocivos para la democracia, como Correa. En caso de que el expresidente esté implicado en el secuestro de Balda debe ser llevado a los tribunales, pero no como un acto de venganza personal.”

Estoy totalmente de acuerdo, yo ya lo he dicho antes que Usted y que todos, desde el primer día en que se reabrió el caso en enero, dije: “Quiero para Rafael Correa un juicio justo, el juicio que él nunca permitió para quienes fuimos sus víctimas; para quienes lo mirábamos desde abajo, desde el exilio y la persecución, porque él éxito de este proceso es que sea justo y transparente, que no se parezca a lo que Correa hizo de la justicia los últimos años”.

Rescato el buen espíritu de su artículo, y coincido en que la justicia no debe ser “presidencial” es decir, complacer al gobernante de turno, y que también es un buen momento para devolverle la institucionalidad e independencia al sistema judicial. Y acoto: Debe haber justicia por igual y para todos.

Atte,

Fernando Balda

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